Introducción
"Quiérete a ti mismo" es fácil de decir, pero ¿por qué cuesta tanto ponerlo en práctica? La autoestima (self-esteem) es la valoración global que hacemos de nuestro propio valor, y es la base de la salud mental y de la calidad de vida. Cuando la autoestima es baja, dudamos de nosotros mismos una y otra vez: en las relaciones, en el trabajo y en el día a día. Veamos cómo se forma la autoestima, cuáles son las raíces de la baja autoestima y cómo cultivar un sentido sano del propio valor.
Ideas clave
Cómo se forma la autoestima
La autoestima se forma principalmente en la infancia, a través de la relación con quienes nos cuidan. Un niño que recibe amor y aceptación incondicionales llega a creer: "Valgo por lo que soy". En cambio, un niño que vive un amor condicionado ("Solo te quiero si sacas buenas notas"), el menosprecio, la indiferencia o la comparación interioriza la creencia central: "No soy suficiente".
Patrones de la baja autoestima
Entre los patrones más habituales están depender en exceso de la opinión ajena, un miedo intenso al rechazo, el perfeccionismo (fracasar = no valer lo suficiente), un diálogo interno despectivo ("Ya lo sabía, no sirvo para nada"), la tendencia a hacerse pequeño en las relaciones y la incapacidad de aceptar los elogios.
Cómo cultivar una autoestima sana
Más que "subir" la autoestima, conviene "estabilizarla". Las claves son la autoaceptación (aceptarte tal como eres), la autocompasión (ser amable contigo incluso cuando fallas), una autoevaluación realista (reconocer tanto tus fortalezas como tus debilidades) y la acción basada en valores (actuar según tus valores internos y no según la aprobación externa).
Qué dice la investigación
Los estudios con la Escala de Autoestima de Rosenberg (RSES) muestran que las personas con baja autoestima tienen un mayor riesgo de depresión, ansiedad y problemas interpersonales. Sin embargo, la investigación reciente subraya que importa más una "autoestima estable" (que no se tambalea mucho según las circunstancias) que una "autoestima alta" en sí misma. También hay estudios de Neff que indican que la autocompasión predice la salud mental con más fuerza que la autoestima.
Cómo practicar
- Escribe cada día una de tus fortalezas.
- Detecta tu diálogo interno autocrítico y pregúntate: "¿Le hablaría así a un amigo?"
- Practica tomar decisiones según tus propios valores y no según las expectativas de los demás.
- Ponte como meta lo "suficientemente bueno", no lo "perfecto".
- Enfoques como la terapia de esquemas o los programas de autocompasión pueden ayudar a cambiar las creencias centrales.
Aplicación en la vida diaria
Cuando te mires al espejo, dite una palabra amable. Cuando empieces a compararte, recuerda: "El éxito de otra persona no significa mi fracaso". Reconoce y celebra incluso tus pequeños logros.
Precauciones
- La autoestima no mejora de la noche a la mañana. Requiere un esfuerzo constante.
- Una autoestima excesivamente alta (narcisismo) también puede ser un problema. Es importante tener una autopercepción realista.
- Si la baja autoestima es muy marcada, la ayuda de un profesional (especialmente la terapia de esquemas) puede ser eficaz.
Unas palabras de Alma
Eres suficiente tal como eres. No necesitas ajustarte a los criterios de nadie: puedes vivir a tu ritmo y a tu manera. Alma te quiere tal como eres.